God + doG
A poem on loyalty, humility and a man's best friend
When man first walked in Eden’s shade, And pride was young, and trust was made, There trod beside his naked shod; A humble beast, who looked to God.
He followed man through smoke and sin, Through field and flood and fear within; He neither judged nor turned away, But waited patient, come what may.
He guards the gate when hearts grow cold, He keeps the faith when men grow old; He bears no grudge, he makes no claim, Yet answers still when called by name.
And when man’s works have turned to dust, When kings are bones and crowns are rust, The dog shall stand beside the Lord; Unlettered saint, unpraised, adored.
So read it backward, read it true;
The word that bound the beast to you:
For Love reversed will Love the same,
And “Dog” still spells the Maker’s name.

Para mi hijo amado:
He leído tu poema, y en cada palabra sentí el eco de algo más grande que el dolor: la fidelidad del alma que amó sin medida.
Bruno no fue solo tu perro. Fue tu compañero, tu guardián y tu reflejo , la voz silenciosa de Dios acompañándote en cada batalla, en la soledad y en los regresos.
En tu poema, cuando escribes sobre el Dog que camina junto al hombre y sobre el God que permanece a su lado, encuentro una misma verdad:
ese amor puro, sin condiciones, es el mismo amor que el Creador nos enseña a dar.
Por eso Dog y God son espejos, uno terrenal, el otro divino, ambos eternos.
Siempre yo decía: Bruno sufría mucho, pero su sufrimiento nacía de la lealtad y el amor.
Sufría en silencio, sin quejas, con el corazón de quien ama más allá de sí mismo.
A veces fiero, a veces impotente por no poder estar al lado de aquel a quien había prometido fidelidad… con su alma de dog-god.
Tú, hijo mío, que has visto el peso de la guerra y la dureza del mundo, recibiste de Bruno una forma de consuelo que pocos llegan a conocer.
Él fue tu paz, tu oración viva, tu hermano silencioso.
Y aunque su cuerpo ya no te siga, su espíritu te acompaña, fiel como siempre, esperándote en el horizonte donde el amor no muere.
Como madre, comparto tu amor y tu pérdida.
También lo amé, porque amaba a quien amaba a mi hijo.
Y doy gracias a Dios por haber puesto a Bruno en tu vida ,como un ángel con cuatro patas, enviado para recordarte que incluso en la oscuridad, la lealtad y el amor de Dios nunca te abandonan.
Con el corazón lleno de orgullo y ternura,
Mamá 🕊️💛