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Odalys Suayero's avatar

Para mi hijo amado:

He leído tu poema, y en cada palabra sentí el eco de algo más grande que el dolor: la fidelidad del alma que amó sin medida.

Bruno no fue solo tu perro. Fue tu compañero, tu guardián y tu reflejo , la voz silenciosa de Dios acompañándote en cada batalla, en la soledad y en los regresos.

En tu poema, cuando escribes sobre el Dog que camina junto al hombre y sobre el God que permanece a su lado, encuentro una misma verdad:

ese amor puro, sin condiciones, es el mismo amor que el Creador nos enseña a dar.

Por eso Dog y God son espejos, uno terrenal, el otro divino, ambos eternos.

Siempre yo decía: Bruno sufría mucho, pero su sufrimiento nacía de la lealtad y el amor.

Sufría en silencio, sin quejas, con el corazón de quien ama más allá de sí mismo.

A veces fiero, a veces impotente por no poder estar al lado de aquel a quien había prometido fidelidad… con su alma de dog-god.

Tú, hijo mío, que has visto el peso de la guerra y la dureza del mundo, recibiste de Bruno una forma de consuelo que pocos llegan a conocer.

Él fue tu paz, tu oración viva, tu hermano silencioso.

Y aunque su cuerpo ya no te siga, su espíritu te acompaña, fiel como siempre, esperándote en el horizonte donde el amor no muere.

Como madre, comparto tu amor y tu pérdida.

También lo amé, porque amaba a quien amaba a mi hijo.

Y doy gracias a Dios por haber puesto a Bruno en tu vida ,como un ángel con cuatro patas, enviado para recordarte que incluso en la oscuridad, la lealtad y el amor de Dios nunca te abandonan.

Con el corazón lleno de orgullo y ternura,

Mamá 🕊️💛

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